Cubículos

Cubículo

En algunas de mis visitas a clientes, normalmente en Madrid, siempre me han llamado la atención las oficinas de empresas del sector IT organizadas en cubículos. Decenas de pequeños espacios separados por paneles a la altura de las cabezas, en grandes oficinas “corporativas”. En las famosas tiras de Dilbert se refleja muy bien ese ambiente.

Siempre me he preguntado cómo sería trabajar en una de esas cajas. ¿Cómo sería ponerse una corbata, o un traje chaqueta, a las 6:30 de la mañana, sufrir un atasco o el calor del metro, y sentarse en un cubículo de 9 a 6? En uno de esos pequeños huecos, casi siempre grises, que la gente trata de decorar con un florero, una foto de sus hijos, o postits amarillos.

Tengo la impresión de que en el sector tecnológico se están viviendo dos tendencias contradictorias. Por un lado empresas que han reaccionado a las actuales circunstancias económicas con gestión, control, “recursos humanos“, cadenas de mando, “carreras profesionales“, grandes frases vacías (innovación, excelencia, compromiso,…)  y… cubículos.

Organizaciones que siguen exactamente el manual que se aplicaba en 1960. Esas empresas siguen llevándose la mayor parte del negocio, porque trabajan en un gran porcentaje para las Administraciones Públicas, cuyos baremos de eficiencia y de medición del valor recibido son casi inexistentes. Clientes insatisfechos y cautivos, y profesionales frustrados. Funcionará, mientras esos clientes y profesionales sigan viviendo en el siglo XX.

Por otro lado están naciendo, muy lentamente, nuevos modelos de trabajo, de prestación de servicios y de relaciones empresariales y laborales. Organizaciones pequeñas, hiperespecializadas, flexibles, que cuidan a las personas por que no tienen otro activo ni material ni inmaterial. Empresas sin miedo a arriesgarse y a probar nuevas formas de relacionarse con sus clientes y de aportarles valor. Sin miedo a plantear nuevos modelos de relaciones basadas en la confianza y la cooperación.

Y más arriesgado aún es el paso que están dando muchos profesionales valiosos y con experiencia, que se están dando cuenta de que el valor que perciben los clientes está en ellos y no en la organización para la que circunstancialmente trabajan.  LaFree Agent Nation” de Daniel Pink, es una realidad creciente en Estados Unidos. Y ya sabemos lo que pasa con los conceptos y los modelos que inventan los americanos.

Es una pura cuestión de evolución tecnológica: un profesional, un portátil y un smartphone. Nada más. El conocimiento está ahí, al alcance de un clic. Las relaciones y las redes de colaboración ya se están creando en el mundo on-line y en múltiples eventos off-line.

El valor real está en las personas. Algunos pocos clientes, algunas pequeñas empresas y algunos atrevidos profesionales lo están viendo y están comenzando a trabajar de otra forma. Quizás tengan éxito o quizás estemos condenados a trabajar en el siglo XX. Puede que sólo el miedo de los pioneros sea la barrera a derribar para cambiar las cosas.

Muchos ya están abandonando los cubículos, ¿qué hará tu empresa? ¿qué harás tu?


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7 comentarios »

 
  • Belen Romina dice:

    me encanta leer este tipo de cosas, gracias!

  • Tino dice:

    Si llego a saber que te gusta Daniel Pink, te regalo “Una nueva mente”, que tengo unos cuantos ejemplares en la ofi… :)

  • Rubén Prida dice:

    Pablo, estoy de acuerdo contigo en que la culpa es muchas veces de las propias personas que trabajamos en esto, pero hay muchos elementos que creo que están comenzando a cambiar las cosas… Eso quiero creer :)

  • La misma palabra cubículo asusta, más aún cuando tus miras no pueden ir más allá se ese espacio con florero y marco de fotos familiar.
    La duda que me surge tiene que ver más con las personas que con las estructuras. Estamos seguros que a determinados perfiles no les gusta trabajar así? Crear su micromundo donde nadie les molesta.
    Estamos en un sector “creído” particular y mientras no seamos capaces de salir de estos estereotipos que nos quitan valor -digamos que no me va la palabrita friki- muchos de los modelos propuestos se seguirán viendo, cuando menos extraños, salvo que los proponga Google o el amigo Jobs.

  • César Fernández dice:

    Un articulo muy interesante, al hilo de este post:

    http://www.readwriteweb.es/economia/ultralight-nuevo-tipo-startup/

  • César Fernández dice:

    Lo de los cubículos sale en casi todas las películas americanas, con el típico fluorescente que parpadea… Lo que mas me impresionó en su día era lo del edificio con pizarras por los pasillos para no perder ni una idea ya que cualquiera puede tener una buena idea (creo que era el de google). Lo que también me preocupa es un artículo que ha aparecido en JavaLobby (el cual cita a su vez a otro artículo previo en TechCrunch) en el que se habla sobre una -al menos aparente- práctica que está extendiéndose por Silicon Valley: las empresas de TI y especial las incubadoras (start-ups) se inclinan cada vez más por contratar programadores jóvenes, sin experiencia, y en algunos casos incluso sin estudios superiores, simplemente porque son más baratos y más “moldeables” que los mayores. Los senior deben pasar a asumir otras tareas (más de gestión) o se
    estancarán en puesto y salario.

    El artículo completo (en inglés) creo que merece la pena y puede encontrarse aquí:

    (http://java.dzone.com/articles/can-you-be-too-old-software)

  • Jose Moro dice:

    Como bien explicas la tarta grande está en las empresas CUBÍCULOS y los que hemos dejado los cubículos por luz, claridad, innovación, frescura, etc… para hacer cosas diferentes estamos luchando por las migajas, pero CAMBIARÁ, David venció a Goliat, sigamos uniendo puntos :)

 

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