Yo quiero ser Bob Esponja

Bob Esponja

Plancton, el Sr. Cangrejo, Arenita, Bob Esponja, Calamardo, Patricio y Gary, posando para Unirlospuntos.com

Quien tiene un hijo pequeño suele retornar a la infancia en lo que respecta a volver a ver dibujos animados y programas infantiles. Mi hijo y yo solemos desayunar juntos frente a la tele y muchas veces, cuando yo me aburro de ver como los políticos llenan el telediario matinal de tonterías, ponemos un canal infantil y buscamos ánimos (él para ir al colegio y yo para comenzar a pelear en el duro mundo de los mayores) en nuestra serie de dibujos favorita: Bob Esponja.

El fenómeno de esos dibujos es increible y es sorprendente la pasión y el fervor que provoca en los niños. Sólo hay que visitar una tienda de juguetes o un kiosko para ver el tremendo despliegue de productos y de merchandising alrededor de la esponja amarilla y de sus amigos de Fondo Bikini. Esto me hizo pensar. Algo debe de tener el muñequito. ¿Qué será?

Superando mis difíciles despertares (soy nocturno), comencé poco a poco a esperar el episodio de Bob Esponja de cada mañana como un pequeño oasis y como un pequeño aprendizaje.

¿Qué ven los niños en unos dibujos, un poco raros, protagonizados por una esponja marina amarilla con corbata que vive en una piña y un grupito de personajes extraños: un cangrejo que tiene una hamburguesería, una estrella de mar macho rosa en bañador, tonto e inocente , un calamar cascarrabias que vive en una cabeza de la Isla de Pascua, un plancton malvado y torpe, o una ardilla con escafandra que vive bajo el agua.

Suena raro, pero poco a poco he ido entendiendo y apreciando detalles y mensajes en los dibujos, que están trabajados, dirigidos y pensados de una manera brillante. Algunos de los episodios son muy interesantes para adultos, y tienen un nivel de profundidad mayor que “Los Simpson“. No es casual que tenga tantísimo éxito y que los niños los adoren. Hay algo que conecta con su ilusión y su inocencia, que pone de buen humor y que enseña cosas muy sencillas y básicas de la vida. Y sobre todo: Bob Esponja es una buena persona (o una buena esponja), y eso, afortunadamente, tiene tirón aún en este mundo de intereses que mi hijo aún no conoce.

¿Y qué tiene que ver todo esto con los modelos, con las tecnologías, los negocios, los clientes, los profesionales, las empresas,…? Si haces un esfuerzo y lo miras con ojos de niño y mente abierta, y si profundizas un poco en el mundo un poco delirante de Bob, quizás puedas aprender algunas cosas:

Bob Esponja trabaja en una hamburguesería, “El Crustaceo Crujiente”, propiedad de un empresario obsesionado por el dinero y las ganancias, el Sr. Cangrejo. El Sr. Cangrejo no es un mal tipo. Es símplemente el representante de una forma de ver los negocios. El “Crustaceo” es famoso por las “Burger Cangreburger”, y siempre está lleno de clientes que obligan a largos horarios de atención al público. Además su compañero de trabajo es un amargado y desanimado “funcionario”, Calamardo, que no aspira a más que a que no le den mucho trabajo y le dejen en paz.

Bob no cobra casi nada, incluso en un episodio él le paga al su jefe por trabajar, no tiene, ni quiere, vacaciones, se deprime cuando Calamardo le lleva a la huelga (Calamardo no soporta el entusiasmo de Bob), y no ha ascendido de categoría en años y años de trabajo en la cocina.

Pero amigos, Bob ama absolutamente lo que hace. Esa esponja amarilla pone su vida en sus hamburguesas y  es un maestro profesional de la plancha y la parrilla. Además Bob es buena persona, tiene grandes amigos como Patricio y Arenita, y es feliz con poca cosa: cazar medusas con su amigo del alma. Llega a casa a las tantas sólo para darle de comer a su caracol Gary, y dormirse. Pero Bob  trasmite alegría, entusiasmo, pasión,… Trabajaría sin cobrar, es feliz cuando ve a los clientes disfrutar de lo que él ha hecho. Y el Sr. Cangrejo, en secreto, sabe que el éxito de su negocio depende en el fondo de Bob y de su forma de ser. Y muy secretamente, reza porque no se vaya, o al menos no tiene claro qué pasaría si se fuese.

¿Quién sabe? Quizás a Bob les estén llegando noticias del revuelo que está generando en la superficie, del negocio que se está creando a su alrededor, y de la cantidad de peluches suyos que venden en el Carrefour. Quizás el  bueno de Bob, se lo piense, pierda el miedo, y le proponga a su amigo Patricio montar su propia hamburguesería, y hacerle así ver al Sr. Cangrejo que el mundo está cambiando o debería cambiar. Estoy seguro de que mi hijo y yo nos alegraríamos. Lo hemos imaginado, y los dos creemos que les iría muy bien.

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10 comentarios »

 
  • Rubén Prida dice:

    ¡Qué bueno Antonio! Gracias.

  • Antonio Muñoz dice:

    Sólo un segundo para completar la historia de nuestro querido Bob con un artículo de esta misma mañana:
    http://www.euribor.com.es/2010/11/09/lecciones-economicas-de-bob-esponja/

  • Otro Bob dice:

    Está claro que Bob nunca emprenderá su negocio. Se trata de seguir atontando a la prole y hacernos ver que debemos estar contentos con las miserias que nos pagan, mientras otros, aun sabiendo que dependen de nosotros, se están enriqueciendo. Si todos los Bob que hay por el mundo nos cansamos, ¿de quién se van a aprovechar los Señores Cangrejos?

  • Rubén Prida dice:

    Después de un día duro, escribir sólo sobre dibujos animados y recibir comentarios tan optimistas y alegres es fantástico. ¡Gracias!

  • Antonio Muñoz dice:

    Gracias Rubén por compartir esta visión con nosotros,

    Hace tiempo que sigo la serie con mis dos hijos de 3 y 5 años, por las tardes, justo antes de empezar a cenar. Más allá del contenido concreto de la serie y de los valores que transmite, que desde el principio me pareció que estaban a un nivel muy alto, me gusta observar los gestos y expresiones de mis hijos con cada situación que se da en la serie, dándome cuenta a cada momento de que son capaces de asimilar ese humor inteligente que los guionistas saben transmitir, adquiriendo un conocimiento cercano de la personalidad de cada personaje.

    No olvides seguir compartiendo con nosotros tus “Burger Cangreburger”…

  • una amiga dice:

    Gracias Rubén, no dejes de compartir con nosotros tus relatos; el formato ha cambiado pero la esencia se mantiene intacta 😉
    El capítulo de Bob Esponja que nos recomiendas puede pasar desapercibido, pero merece la pena dedicarle sus 11 minutos de duración (enlace del final del primer párrafo)

  • […] This post was mentioned on Twitter by Eneko Ariz, Javier Prieto. Javier Prieto said: @rprida quiere ser Bob Esponja… y tu? 😉 http://bit.ly/apVL8l […]

  • Adri dice:

    ¡Que bueno Bob!
    Es increible como los creativos son capaces de montar esos personajes cada uno con un caracter totalmente distinto pero reales como la vida misma. Al principio puedes pensar que todo es una locura, lo de la ardilla con la escafandra ya lo supera todo, pero poco a poco vas viendo cosas que incluso a ti alguna vez te han sucedido.
    Realmente Genial! y todos, todos, deberíamos aprender de ellos.

  • Bea dice:

    Este artículo me parece auténtico y genial!!! Yo también me declaro fan absoluta de Bob Esponja y cada día me sorprendo con los valores que intenta transmitir a los niños (y mayores) aunque de una manera muy divertida y nada obvia.
    Sobre el perfil del Bob, estoy de acuerdo en que se trata de una esponja muy entusiasta pero que también lo pasa mal en la hamburguesería. Recuerdo capítulos en los que Bob está deprimido, bloqueado, estresado… pero al final siempre encuentra un motivo para continuar y seguir disfrutando de la vida y de su trabajo porque su naturaleza es esa.
    A los que no lo conozcáis os invito a que le dediquéis algo de tiempo a sus capítulos y veréis como os encontráis muy identificados con sus problemas y alegrías vitales. Desde aquí también animo a Bob a sacarle partido al máximo a su don culinario. Sin duda el valor del Crustáceo Crujiente está albergado ese “cuerpo amarillo que flota sin más”.

  • Jose Moro dice:

    Muy buena reflexión Rubén. Yo también veo a Bob Esponja, cuanto tenemos que aprender de los niños

 

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