¿Qué pone tu tarjeta?

Escriba aquí su puesto

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Siempre me han llamado la atención las tarjetas de visita o de negocios. Las recibo con atención e interés, como hacen los japoneses, y las clasifico en un tarjetero con un índice alfabético. Las herramientas que uso como los contactos de Gmail ,y antes Outlook pueden hacer el papel de gestión de tarjeteros de una forma más ágil, pero me siguen gustando las tarjetas físicas. Creo que dicen mucho de las empresas y de las personas. Su calidad, su diseño, y sobre todo… EL PUESTO.

Durante muchos años he recolectado cientos de tarjetas: de profesionales, de pequeñas empresas, de administraciones, de grandes empresas,… Es en el caso de estas últimas donde más me llaman la atención LOS PUESTOS. El puesto, el cargo, es lo que identifica y define a una persona, más allá de su nombre o sus capacidades profesionales o personales. Ser “Director”, “Responsable”, “Manager”,… es lo común.  Tengo muy pocas tarjetas de ese tipo de empresas de alquien que no lo sea: responsable de esto, director de aquello, gerente de lo de más allá, o quizás, lo más, director gerente de alguna cosa importante.

A estos cargos generales suelen seguirle variadas responsabilidades como: “sistemas corporativos integrados” o “soluciones de negocio corporativas” o “portales integrados de negocio” o “desarrollo corporativo de recursos humanos” o “tecnologías de negocio corporativas para portales integrados de recursos humanos”. Si el puesto está en inglés, éste brilla especialmente en el trocito de cartón con un ligero halo de snobismo (si, como el Network tras el Audentis :)).

Estructuras jerárquicas que me recuerdan a los escalafones militares. Desde el siglo XIX las empresas necesitaron gestionarse como organizaciones militares: jefes y soldados, infantería y caballería,… En estos modelos, para no ser un pobre soldado de a píe cuya vida vale poco en el campo de batalla, hay que tener un puesto en el escalafón. Y las grandes empresas se estructuraron como ejércitos, con cuadros, cadenas de mando y ascensos (“no es oficial, pero me van ascender” le decía el orgulloso ejecutivo a su mujer en una película que vi ayer).

¿Qué consecuencias tiene ese modelo en una economía basada más en las capacidades intelectuales y el conocimiento, que en los sistemas jerárquicos y en la gestión de la información en compartimentos estancos?

Creo que el encasillamiento. Y con ello tanto una posible limitación de las capacidades de las personas como una posible sobrecualificación de esas mismas capacidades.

En un mundo complejo, con el conocimiento fluyendo a toda velocidad,  y con los modelos transformándose, ¿es posible que alguien sea siempre EL DIRECTOR GERENTE DE X o EL RESPONSABLE DE Y? ¿En todos los proyectos, en todas las reuniones, en todas las situaciones? Ummmm, no se.

¿Es un puesto un patrón para cualquier circunstancia? ¿Podría un responsable jugar un papel de aprendiz o becario en un proyecto concreto? ¿Podría un junior ser una pieza clave en un proyecto por una habilidad o conocimiento específico, y tener a sus órdenes a un CEO?

¿Podrían prevalecer los proyectos, los clientes o las necesidades concretas de un problema sobre los puestos?

Suena trasgresor, pero quizás sea el futuro de las relaciones profesionales y laborales.

Quizás los equipos podrían conformarse en función de las capacidades y habilidades de cada miembro, y las jerarquías podrían no ser independientes a esos mismos proyectos, sino estar ligadas estrictamente al proyecto y al cliente concreto.

Cada persona podría jugar diferentes roles a lo largo de su carrera, no siempre en ascenso: ser director general de un pequeño proyecto y a continuación el humilde becario de un proyecto internacional, para luego ser un líder por el conocimiento o confianza de un cliente en otro proyecto. ¿Qué puesto pondríamos en la tarjeta de ese profesional? No lo sé, pero creo que su trabajo sería más interesante y divertido.

Creo que haría falta generosidad e inteligencia. Yo no creo que tenga ninguna de las dos cosas en demasía, pero por si acaso , y por una intuición sobre el futuro, mi tarjeta no tiene ni tendrá nunca más un PUESTO.



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14 comentarios »

 
  • dedoropecef dice:

    Felicitaciones, muy interesante el articulo, espero que sigas actualizandolo!

  • Hola, muy interesante el articulo, muchos saludos desde Chile!

  • guerbucturo dice:

    Hola, muy interesante el articulo, saludos desde Chile!
    slots

  • fernando fominaya dice:

    Muy buena la reflexión, Rubén.

    Creo que el título era necesario en las tarjetas. A fin de cuentas, si estás con alguien de RRHH no vas a hablarle de operaciones o de dirección de empresas. Permite enfocar la conversación y eso es útil, porque todos ganan tiempo. Ahora bien, digo “era” necesario. ¿Cómo podría ser el futuro? Me presento a fulano en un congreso, me da su tarjeta en la que pone su nombre, empresa y … un link tipo linkedIn, 123people o algo parecido de moda en ese momento encapsulado en un bidi. Él hace lo mismo. Nos damos un minuto para escanear el bidi y consultar en nuestros móviles. Me entero que trabaja en el proyecto X, que estuvo en la empresa Y y que ambos conocemos a Z. A partir de ahí, conversación con conocimiento. Y ya no hará tanta falta definir títulos, frustrar con encasillamientos, etc.

  • Esponja dice:

    Gracias Bob,

    En ese caso, os doy un algoritmo anti-sobrecualificados:

    Si sabes que tienes mejores soluciones que tu superior, es muy simple, cambia de puesto. Si no hay más puestos, búscalos o créalos. Si aún así sigues sin mejorar tu situación, acepta que te has equivocado y mejora tu formación, si realmente quieres ascender.

    Por cierto,
    Lo único que sí es un verdadero desperdicio de conocimiento, es eso de que las ideas tengan valor y dueño xD

    …Los más listos ya sabrán por qué :)

    • Bob dice:

      La idea es de la empresa, que para eso paga el salario. La empresa es la única dueña. El problema es que en esos casos, nunca se verá si alguien tiene buenas ideas para la empresa. De ahí el desperdicio de conocimiento al que me refiero.

  • Bob dice:

    Sobrecualificacion: a mi entender, formacion excesiva para el puesto que se desempeña, algo que la persona sabe.

    Esta situación genera en la persona, frustración (nunca puedes tener una solución mejor que tu superior, y si la tienes, o no se aplica, porque tu eres un pringadin que estas abajo y es obvio que tu idea nunca sera mejor, o la idea no es tuya, sino suya)

    En la empresa genera desperdicio de conocimiento. Pero esto es lo de menos, mientras se siga cobrando, da igual cómo vaya el trabajo. Todo el mundo sabe que si la apariencia es buena, el resto no importa.

  • Juanjo dice:

    ¿Qué puesto me pongo en la tarjeta de visita, cuando en mi propia empresa, soy sólo yo mismo y nadie más? En un caso así, es bastante normal no poner nada o poner mejor el título de tu profesión, que abarca más cosas que un puesto.

    Más que normal, es lo coherente. Autodenominarse “Director General”, en una empresa que sólo eres tú mismo, suena muy patético, la verdad… Aunque muchos no deben saberlo.

    Pero Rubén… ¿Qué tiene que ver, con las grandes empresas?

    Por cierto ¿Qué es la sobrecualificación? ¿Algo malo para un Dpto. de RR.HH. o algo malo para los profesionales? En el contexto parece algo malo, pero la verdad es no sé muy bien por qué ni para quién xD

  • ROSA dice:

    Excelentes apreciaciones no sólo de forma sino de fondo. Un interesante estudio “empresociológico” sobre los estamentos, sus alturas y sus consecuencias. De acuerdo contigo (aunque yo tengo un “cargo” en la tajeta que no me gusta y eso que me lo pongo yo que para eso soy autónoma ;-)). Para este caso recuerdo aquél ripio que terminaba:”…es como el algodón, que para llevar el don tiene que tener el algo.”
    Salud y éxitos
    Rosa

  • Guiomar dice:

    Muy bien Rubén, estoy de acuerdo contigo y tengo la ilusión?/convicción? de que éste será el modelo que acabará imponiéndose. Lo que resulta difícil es calcular cuánto tiempo será necesario, ya sabes que las personas tenemos mucha resistencia al cambio. Y más aún en el entorno laboral. Sin embargo, creo que este modelo tiene la ventaja de dar algo que a todos nos gusta y necesitamos: reconocimiento. Porque, com decía Pep Guardiola ayer en Oviedo, todo se resume en querer y que te quieran.

  • Nacho dice:

    El problema fundamental son tres letras: ego. Mientras no haya menos de eso, está complicado plantear una revolución tan interesante.

  • Carmen dice:

    Empecemos por distinguir entre el líder y el jefe, entre la autoridad y el poder. Si creamos y mantenemos empresas donde haya líderes y autoridad podrán darse situaciones en las que las personas cambien de “puesto” en función del proyecto y no de su status. Pero el líder seguirá siendo aquella persona capaz de ver a más largo plazo, capaz de proyectar hacia donde avanzar , capaz de cambiar el rumbo sin temblar y, sobre todo, capaz de tener un equipo informado e identificado con la empresa. Donde trabaje en un momento determinado y en un proyecto concreto el líder es lo de menos.
    Ya¡¡ ¿que no hay muchas personas así? claro…porque tienen el inmenso peligro de dejar a la vista la mediocridad de los demás. Son como las meigas, podréis no verlas pero ” haberlas… hailas”

  • Tino dice:

    Tu propuesta es buena Jonathan, pero es muy dificil de llevar a cabo.

    En un libro leí que un líder nunca atrae a líderes mejores que él. Y creo que es cierto, y tú lo reflejas de otra manera. Pero es la condición humana.

    Sin embargo, el esforzarse en ser mejores líderes, y saber trabajar en equipo son las cosas, que aquí en España deberíamos aprender.

  • Muy bueno Rubén. Lo que está claro es que el paradigma está cambiando. Hace años que oímos decir que llega la economía del conocimiento. En realidad ya la estamos viviendo, sin embargo nos empeñamos en seguir usando modelos más propios de la propia revolución industrial, Henry Ford y su legado.

    Creo que esto también tiene una segunda derivada: La mediocridad. Los mediocres se rodean de mediocres y si puede ser de mediocres serviles. El Ser mediocre tiene miedo, tiene fobias, lo que le impulsa a ser brillante en algo clave: mantener en equilibrio la mediocridad. Es decir, marcando territorio con cajas perfectamente delimitadas en eternos organigramas. Y el que se salga.. ZASSS! hachazo.

    Es muy humano… tiene esto solución? Es posible, yo propongo una, cambiar de arriba abajo el sistema educativo y de valores.

 

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