La gran evasión y los próximos 30 años (I)

La gran evasión

Steve McQeen decide escapar

Miro a mi alrededor y veo profesionales frustrados, sólo esperando a que algo cambie: esperando un cambio de puesto,  un ascenso,  nuevos cometidos, o simplemente pasar desapercibidos.

Veo gente competente, con talento, y acomodada, pensando en salvaguardar un nivel de vida o un status de escalafón o salario que es una conquista irreal del pasado y que ya no puede proporcionarles un sólo pagador.

  • ¿Cuántos de ellos tienen un trabajo apasionante?
  • ¿Cuántos dirigen su futuro profesional?
  • ¿Cuántos pasan la mayor parte de su tiempo en oficinas resolviendo temas políticos o burocráticos?
  • ¿Cuántos se escudan aún bajo un nombre de multinacional o de empresa de prestigio?
  • ¿Cuántos no han comprendido que estamos ante un cambio de modelos en las relaciones laborales y profesionales?
  • ¿Cuántos no comprenden que las cosas están cambiando muy rápidamente?
  • ¿Cuántos han acabado o acabarán en el paro, con cara de sorpresa?

De pequeño me encantaban las películas de guerra y una de mis favoritas era “La gran evasión”. Recuerdo que el gran Steve McQueen tenía claro que él no iba a pasarse la guerra en un campo de concentración, y cómo buscaba todas las artimañas y vías posibles para fugarse. Daba igual que le confinasen una y otra vez en la celda de castigo: el tío lo seguía intentado.  La película era emocionante y divertida, y al final Steve, y James Garner y Charles Bronson lo conseguían.(¿o morían intentándolo?). Échale un vistazo al trailer y seguro que te apetece volver a verla:

En la película, algunos de los prisioneros se habían acomodado a la situación y simplemente esperaban a que algo pasase, o a que otros corriesen los riesgos, y se defendían con argumentos variados:

  • “Es imposible, nadie ha conseguido escapar nunca”
  • “La guerra acabará pronto, no merece la pena arriesgarse”
  • “Los alemanes nos matarán”
  • “Tengo una hipoteca y estoy pagando mi nuevo BMW”

Bien, no es fácil, pero hacen falta herramientas y argumentos para intentar la fuga. Hace falta tener un plan y hace falta tener una motivación muy fuerte.

Ayer leí un libro titulado “Los próximos 30 años”, de Álvaro González-Alorda, un tipo brillante y profesor del IE (si de una escuela de negocios que ha formado a los directivos del modelo actual), y encontré un pico y una pala, y una herramienta excelente de motivación para inspirar a los “prisioneros” de nuestro sector.

Si te apetece leerla continúa en el siguiente post:

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9 comentarios »

 
  • Rocinante dice:

    ¿Por qué no emprender desde dentro de las empresas Rubén?

    • Rubén Prida dice:

      Por supuesto. No me gustan nada las palabras “emprender” o “emprendedor”, pero si creo en generar cambios y en moverse: dentro de las empresas, fuera de ellas,… pero con modelos que aprovechen las posibilidades tecnológicas y que superen las estructuras creadas para otras situaciones económicas y sociales.

  • Rubén Prida dice:

    Estimados Oli, Angel, Rocinante, David y Javier:

    Muchas gracias por vuestros interesantes comentarios

    Rocinante, tienes razón en lo “provocativo” del post. No todo es blanco ni negro, y es fantástico desarrollarse dentro de una empresa, fuera o como empresario. Quizás yo me refiero a las personas que de verdad sí están desalentadas y que no se atreven a tomar el timón y el rumbo de sus carreras por miedo o por acomodamiento.

    Si creo que este país, en estos momentos, quizás necesite un poco más de provocación y empuje, para pasar de una situación de apatía a la de ilusión: dentro, fuera o con nuevos modelos, pero ¡movámonos!.

    Un abrazo

    Rubén Prida

  • Grandes verdades, reflejos de la gran paradoja de nuestros días. Ya lo dice el refrán “quien a hierro mata a hierro muere”, todo fruto del tailorismo sufrido.

    Con todo, quiere decir que el tailorismo morirá, ni mucho menos, esto sería como pensar que la guerra terminaría, sin tener el menor indicio de saberlo.

    Sin embargo, en “la Gran Evasión” murieron todos, empezando por Mc Queen, aunque eso sí, sentado en su moto y quemando todos los cartuchos de que disponía.

    ¿Morir como león? ¿o vivir como ratón? esa fue la tesitura de los héroes de la película.

  • […] This post was mentioned on Twitter by Francisco Penín. Francisco Penín said: RT @rprida: Unir los puntos – La gran evasión y los próximos 30 años (I) – http://bit.ly/fu2fvI […]

  • David Menéndez dice:

    Rubén, yo si estoy de acuerdo en la exposición que haces sobre los rumbos profesionales que se están moldeando en esta época. La frustración profesional y las situaciones forzadas son parte del día a día, y lo que es peor, nos estamos acostumbrando como tú muy bien dices… esperando “el fin de la guerra”.

    La pregunta es ¿llegará pronto?

  • Rocinante dice:

    Apático, desalentado, frustrado, desapasionado, campo de concentración. Las palabras de tu post parecen exageradas comparadas con la realidad.

    ¿Crees que toda la gente tiene ansias de emprender por su cuenta? ¿Crees que todos tenemos ADN emprendedor?
    ¿Crees que todos deseamos ser El Mesías de nuestro barrio?
    ¿Se es pusilánime por no romper con lo que haces y buscar la incertidumbre?
    ¿Es oro todo lo que reluce en el campo de los emprendedores?

    Padezco un extraño caso de empresitis (inflamación por la empresa). Me gusta mi trabajo en mi empresa. Tiene un millón de problemas, interrelacionados con un millón de personas, y es PRECIOSO tratar de dar con la solución a todos. Eso te forma, eso te forja, eso te prepara.

    Ni tan blanco, ni tan negro, ¿no crees?

  • Angel Sanchez dice:

    Estimado Rubén, aunque no niego la mayor, es decir, conceptualmente la idea que expones es correcta, la fórmula debería añadir un montón de matices de carácter personal que hace que la gente tome individualmente sus decisiones en base a sus circunstacias temporales y de entorno. Mucha gente ve el futuro que dibujas pero es incapaz de adelantarse y tomar decisiones en base a esa visión ya que supone asumir riesgos para los cuales no hemos sido educados ni entrenados. Salimos de la churrera de la universidad buscando en un trabajo “de los de para toda la vida” y planificamos nuestra existencia entorno a un horario laboral, un puesto fijo, una presunta carrera profesional, un estilo de vida,… Salirse del rebaño supone ser una “oveja negra” y eso mediatiza nuestras decisiones.
    Somos victimas de nuestra sociedad de consumo, de nuestra hipotecas, de las cargas familiares,… y todas esas circunstacias hacen arriesgado tomar decisiones. Llega un momento que ir a trabajar implica estar de cuerpo presente en una oficina durante un tiempo establecido para recibir una recompensa a fin de mes que automáticamente se evapora para pagar nuestro estilo de vida.
    Tomar decisiones radicales en temas laborales precisa de motivación, determinación, capacidad de asumir riesgos, saber que puedes fracasar, apoyo familiar, asumir que tu vida no va a ser igual, ser responsable de todos tus actos y de sus consecuencias,… en fin, no conozco mucha gente que esté dispuesto a ello, aunque compartan tu visión. Una pena, pero esa la sociedad en la que vivimos.
    Interesantes reflexiones las que expones en tu blog, te felicito.

  • Oli dice:

    Efectivamente somos prisioneros de nuestras deudas y ambiciones, pero también de los éxitos y fracasos del pasado. Haber tenido experiencias distintas y siempre enriquecedoras te hace mas cauto. El plan de fuga siguiente será mejor que el anterior.

 

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