El dilema del pigmeo

Pigmeo

Pigmeo (del griego πυγμαιος, pygmaios, "de pequeño tamaño")

Es muy curiosa la mezcla que existe entre las diferentes formas de trabajar por cuenta propia: emprendedores, empresarios, autónomos, profesionales liberales, freelances,… Muchas veces se confunden los términos tanto en los medios como en en lenguaje coloquial. ¡Y qué diferentes son esos roles!

Creo sinceramente que un empresario y un emprendedor pueden ser conceptos incompatibles en una misma persona. Es posible que un emprendedor (cada vez me gusta menos esa palabra) aborrezca ejercer de empresario, y que un empresario no tenga nada del espíritu de creación y pasión del anterior.

Hay personas que tienen espíritu y una capacidad empresarial clara, con visión de negocio y asunción de riesgos desde el principio de su proyecto: invirtiendo, contratando, endeudándose,… En el otro extremo están los que basan su negocio en su propia capacidad profesional y personal.

Los primeros tienen mayores posibilidades de fracaso, pero también su beneficio puede multiplicarse gracias al apalancamiento y la economía de escala. Los segundos sólo dependen de sí mismos, asumen pocos riesgos, pero su límite está en las horas que pueden facturar como profesionales.

¿Qué sucede con los que están en el medio? ¿Qué pasa con los que dudan entre los dos caminos? ¿Qué sucede cuando las horas del día ya se han acabado?

Existen quizás los que podrían ser tanto profesionales como empresarios. ¿Qué decisión deben tomar? ¿Qué influencia tienen los diferentes factores: situación personal y económica a nivel general y personal, ambición, riesgo,…? ¿Deben creer en su olfato y en su loca idea de nuevos modelos, o creer a los que ven el futuro con miedo? ¿Cómo evitar caer en los mismos modelos empresariales de los que se huye?

Un pigmeo que duda: es muy feliz en su pequeña choza, cazando lo justo para alimentar a su familia, e incluso guardando algo para el invierno, pero, y ¿si comienza a cavilar? Tiene muy claro lo que es y lo que no quiere ser. Se ha probado, y aunque algunas veces ha fallado o le han herido, está seguro ya de que sabe cazar.  Quizás piense en ampliar su choza y comprar unas vacas. Quizás el pigmeo pueda ser un empresario.

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7 comentarios »

 
  • Salvador dice:

    Hola Rubén, me ha encantado tu post. Ciertamente la reflexión que pones sobre la mesa es de un peso muy elevado. Inicies con la figura que inicies, llega un momento en que te das cuenta que existe algo limitado: el tiempo, y algo que parece casi ilimitado: tu proyecto. Llegar a un punto de contacto entre tiempo y proyecto requiere un salto cualitativo y cuantitativo en la acción del iniciador. Hay que resolver y tomar una decisión: sólo yo, riesgo limitado, crecimiento limitado (más bien imposible); o comienzo a dimensionar mi proyecto iniciador, nuevas incorporaciones, más recursos… Si estas en este punto de inflexión, enhorabuena! Estás a punto de subir otro escalón en el proyecto de emprendimiento, ahora eso sí tienes que subirlo tú sólo y ser consciente de lo que te encontrarás ahí arriba… (que seguro serán más retos)
    Saludos!
    PD:coincido contigo en el poco gusto por la palabra emprendedor

  • Contigo dice:

    Enhorabuena por el Post Rubén. tras leerlo se me viene a la mente una reflexión más…está claro que los amantes de la PNL, le dan una gran importancia a las palabras y a su significado, pero no crees que en definitiva, que más da como lo llamemos… tu post me recuerda a una cosa que escribí hace tiempo sobre el hombre-salmon…

    ¿cual es el sentido de ir saltando río arriba?

  • Antonio Muñoz dice:

    Siempre se agradece leer entradas de blog como las tuyas; su brevedad y frescura junto con su contenido interesante y bien estructurado las hacen muy atractivas.

    En relación al tema concreto que planteas, y siempre desde mi punto de vista personal, sí veo clara la diferencia entre un emprendedor y un empresario, y esa diferencia no es otra que la innovación. Mi idea de emprendedor está asociada directamente con el concepto de innovar. Alguien puede tener la iniciativa de crear un negocio propio convirtiéndose, si consigue sacarlo adelante, en un empresario; sin embargo, tal y como yo lo veo, ese empresario no podría ser considerado un emprendedor, ya que este último, además de la iniciativa, aporta una idea innovadora que intenta cubrir un hueco en el mercado.

    Un abrazo.

  • angel sanchez dice:

    Muchos conceptos para un único significado. Los autónomos, empresarios, freelance, … son todos profesionales emprendedores. ¿acaso amancio ortega no empezó siendo un emprendedor para acabar siendo un empresario?¿donde está la línea que separa un emprendedor y un empresario?¿en tener un empleado, dos, diez,…?

    Si mi padre me deja dinero para mi proyecto, (ojalá fuese el caso) ¿soy menos emprendedor que el que se hipoteca para lanzar su proyecto? la única diferencia es que quizás arriesga menos en los personal, pero no debería afectar a su ilusión y su iniciativa de emprendeder.

    Todos somos emprendedores en nuestra vida, emprendedores de relaciones amorosas, de relaciones de amistas, de proyectos personales, emprendemos viajes,… Hay que olvidarse de las etiquetas, que solo son eso, tan emprendedor es del videoclub de debajo de casa, que el abogado o que el que la lanza un proyecto en la red.

    Buen tema para la reflexión rubén. abrazos.

  • Juanjo dice:

    Emprendedor: Persona que arriesga una parte considerable del beneficio que piensa obtener, en un plazo determinado, únicamente y en base a un plan de negocio estratégico.

    Empresario: Persona que ha sido y/o es emprendedor habitualmente. Obligatoriamente, habiendo acertardo y también fallado en múltiples ocasiones.

    Empresario de pega: Persona que es emprendedora en muy pocas ocasiones de su vida. Cuando hablas de los empresarios incompatibles con el emprendimiento, creo que te refieres a estos en concreto…

    Autónomo: Lo mismo que el empresario o empresario de pega, pero pensando únicamente en beneficios personales.

    Freelance: Lo mismo que el autónomo, pero sólo podrá generar sus propios beneficios, si él mismo sigue trabajando.

    Empleado: Lo mismo que el Freelance, pero por menos dinero.

    Todos los demás: Quieren y a veces intentan ser algo de lo anterior, o ‘están en medio’…

    Cuando las horas del día ya se han acabado,
    Pueden ocurrir 2 cosas:

    1. Que aún te queden energías y necesites gastar más:

    Primero, preguntarás lo que preguntas y nadie te dará una respuesta clara. Más tarde, tu propio instinto, te llevará a asumir mayores retos. Tú tranquilo, paciencia…

    2. Que al fin necesites descansar:

    Hayas hecho poco o hayas hecho mucho,
    Conseguirás descansar, para seguir al día siguiente…

    ¿Cómo evitar caer en los mismos modelos empresariales de los que se huye?

    Primero, siendo realistas. De muchas cosas, no se puede escapar.
    Segundo, con mucho esfuerzo y pasión.

    P.D.: Coincido con Antonio, tu habilidad para la comunicación y la redacción de narrativas es excelente, tanto a nivel ortográfico y gramático, como a nivel inspirador y emocional. Seguro que podrías crear algo muy valioso si escribieras un libro.

  • Antonio dice:

    Estimado Rubén, la verdad es que es una delicia leer tus post (no se si llaman así), empezando siempre con un título atractivo y que despierta curiosidad,ya que con un título como “El dilema del pigmeo” hasta que no lo lees no sabes qué te vas a encontrar; en cuanto al contenido del texto quisiera exponerte mi opinión y decirte que yo creo que todas las figuras que mencionas (emprendedor, empresario, freelance, …) podrían tranquilamente personificarse en cualquiera de los profesionales que día a día realizan su trabajo estando dados de alta en el RETA, es decir, que cuando una persona tiene una idea de negocio y se propone a llevarla a cabo, es ya un emprendedor, y cuando la ejecuta, automáticamente se convierte en empresario, ya que se convierte en titular propietario de su negocio o empresa, incluso el pigmeo que citas en tu texto es, desde mi punto de vista, ambas cosas, ya que se decide a salir a cazar en lugar de quedarse en casa a que le llegue la comida (es un emprendedor), y además el ejercicio de esta actividad automaticamente lo convierte en empresario ya que arriesga su propia vida (salió herido en varias ocasiones), arriesga el patrimonio y la manutención de su familia (ya que si al él le pasara algo, alguine tendría que salir a cazar o no comerían)y desarrolla acciones de planificación a medio plazo (guarda comida por si más adelante pudiera necesitarla); ampliar la choza (= mejorar su calidad de vida, que es lo que hacemos las personas cuando las cosas nos van bien) y criar vacas (planificación a largo plazo) lo convertirían en el Amancio Ortega del pigmeismo.

 

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