El Método Seinfield contra la procrastinación

Seinfield

Jerry Seinfield y su calendario

Cuando se trabaja en una empresa como empleado es relativamente fácil ser productivo, o al menos mantener la sensación de que realmente tu día está lleno de tareas y de cosas que hacer. Siempre hay una llamada, un email, una reunión, un compañero o un jefe que viene a hablar contigo… Parece como que hay una cinta transportadora bajo tus pies que te lleva a sitios aunque tu no te muevas.

Hace algo más de un año me bajé, por decisión propia, de la cinta y me senté en una mesa de una biblioteca pública, rodeado de estudiantes que preparaban los examenes de febrero. La Blackberry dejó de recibir emails, el teléfono dejó de sonar y los compañeros y jefes desaparecieron. Estaba totalmente sólo, con el vértigo de la “nada” enfrente. Sabía lo que quería, pero no tenía nada. Nadie iba ha hacer nada que yo no hiciese. Si no me movía, nadie pondría en marcha la cinta.

Aparentemente debería dar mucho miedo, y debería “hacer frio”, pero lo recuerdo como algo emocionante y renovador. El verme solo, con las mismas obligaciones económicas y con el sustento sólo dependiendo de un proyecto, hizo que tuviese que vencer miedo, timidez y pereza. Pensar, planificar, buscar, establecer contactos, acudir a eventos, pelear,… y todo ello gobernado por una lista de tareas que sólo yo había definido, sin tener que darle cuentas a nadie, ni a clientes, ni a jefes ni a compañeros.

Pero ahí comenzó lo que me pareció y me parece aún realmente dificil. No pasa nada si no haces absolutamente nada hoy. Nadie te lo reprochará o te lo demandará. Es muy fácil dejar las tareas para otro día, si sólo tu eres el responsable de tu planificación y de tu agenda. La autojustificación es un reflejo muy poderoso y una tentación demasiado fácil.

Y entonces descubres que alguien le ha puesto nombre a ese fenómemo: PROCRASTINACIÓN (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro). Es muy fácil, estando rodeado de posibilidades tecnológicas, informativas, de ocio, o incluso de posibles pequeñas tareas de gestión sin valor (ordenar documentos, gestionar facturas, burocracia…), perder el foco sobre los objetivos importantes y las acciones que es necesario realizar con prioridad en tu proyecto, sobre todo si esas tareas suponen esfuerzo intelectual o toma de decisiones. Y eso, si todo depende de tí, es muy, muy peligroso.

Hace meses tuve referencias indirectamente de Berto Pena, un gijonés que ha enfocado su trabajo como un profesional independiente en la gestión de la productividad personal, tras haberse visto desbordado por el estrés y las obligaciones de una gran empresa. Su blog “Thinkwasabi es un estupendo ejemplo de cómo encontrar un nicho de mercado en una serie de problemas reales, y como construir una nueva profesión alrededor de esas necesidades.

Uno de sus posts me llamó la atención: “El método Jerry Seinfeld para formar hábitos“. En él se describe el sencillo método que supuestamente sigue el cómico americano Jerry Seinfield para fomentar su productividad. Es tan simple que parece casi tonto: se trata de dibujar un calendario, pegarlo en un lugar que no puedas evitar, y poner una marca, un círculo en mi caso, en los días en los que hayas conseguido completar las tareas que te has marcado, o al menos las mínimas para considerar el día como productivo. Círculo para día productivo, equis para día no productivo. Los días productivos forman visualmente una “cadena”, y como dice Seinfield tu objetivo es: “Don’t break the chain“.

Increiblemente el pequeño calendario, pegado en una esquina de la pizarra, me ha ayudado a motivarme y a controlar mi productividad, tanto como inventario de los días difíciles, fracasados y exitosos, como de pequeño aliciente cuando la “cadena” se alarga. Algo muy sencillo para poquito a poco conseguir los objetivos.

Este mes, el más duro de todos hasta ahora por volumen de trabajo y por dificultades, hay un post-it verde en una esquina de la oficina, que me anima.


Calendario Abril 2011

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5 comentarios »

 
  • juan dice:

    Se dice procRastinación. Con 2 erres 😉

  • Antonio dice:

    Amigo Rubén, creo que es el mejor post que has escrito hasta la fecha: describes la soledad del emprendedor perfectamente y que las cosas no funcionan porque sí, que detrás de los proyectos, el trabajo, los éxitos, etc. de cada empresa hay siempre un emprendedor o un grupo de ellos que lo han planificado y lo ha llevado adelante. Además estoy de acuerdo contigo en que es muy difícil ser nuestros propios jefes y nuestros propios jueces: bien porque es muy fácil autojustificarse por lo que no hacemos, bien porque somos muy exigentes con nosotros mismos y el no alcanzar nuestras propias expectativas nos hace sentirnos un poco decepcionados con nosotros mismos. Para poner un “pero” a tu magnífico post, sólo añadir que no creo en este método para determinar si un día somos o no productivos, porque entiendo que no todos los días son iguales, que no siempre nos levantamos con el mismo humor y las mismas ganas de hacer las cosas, que la palabra “productivo” no siempre está relacionado con terminar una tarea o terminar lo que has planificado, sino en llevar a buen puerto tus objetivos y proyectos, que los que “movemos la cinta” tenemos otras responsabiliades y otra forma de trabajar que no siempre se resumen en tareas; por ejemplo, una cualidad muy importante de la pequeña empresa es la flexibilidad, quiero decir, que en cualquier momento y en función a unos determinados factores tenemos que dar un giro a lo que tenemos planificado para alcanzar nuestros objetivos, y ese día adaptarnos al cambio y replanificar las tareas para alcanzar nuestras metas, quizás ese día no hayamos cumplido con lo planificado, pero estoy seguro que si habremos sido productivos; en mi opinión poner un círculo en un calendario que refleje que ese día he terminado unas tareas planificadas y que ese círculo determine que he sido productivo, no lo veo claro. En fin, que seguiré sin calendario, pero intentando que esa cinta transportado no deje de moverse. Un abrazo y enhorabuena por el post.

  • Tino dice:

    Yo lo he probado, (de hecho tecleo sobre el calendario impreso, el lugar que visito todos los días) para intentar convertir en hábito el hacer ejercicio y no hay manera…

    En fin, habrá que volver a intentarlo, porque estoy rozando los máximos históricos de peso… Aprovecho para recomendar Strands, una aplicación sencilla, pero con la que llegué a perder 6 kilos… no está mal por la tontería…

 

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