Un cliente no es un amigo

20080509005152Al igual que algunos padres se enorgullecen equivocadamente de ser “amigos de sus hijos”, en las relaciones profesionales se puede caer equivocadamente en esa ilusión. Una de las cosas que he aprendido después de múltiples errores es a mantener una distancia y un respeto mutuo con un cliente, por muy buena y estrecha que pueda ser la relación personal. Siempre que he confundido los términos me he equivocado.

En una relación profesional hay intereses económicos, hay compromisos, hay expectativas,… y son diferentes a los que existen en las relaciones de amistad. Los proyectos tecnológicos son complejos de gestionar y requieren habilidades personales, pero la profesionalidad debe estar por encima de la familiaridad excesiva. La relación personal con un cliente debe ser excelente y las formas deben cuidarse al máximo, pero creo que no deben traspasarse ciertos límites. Especialmente delicado creo que es mostrar preocupaciones o debilidades personales a un cliente, relacionadas o no con los proyectos. Un amigo lo entenderá como confianza, un cliente lo puede entender como falta de profesionalidad o peor aún como duda o riesgo para el éxito de un proyecto.

A  veces es complicado de aprender, pero el respeto mutuo y la cierta distancia entre un cliente y un proveedor, sobre todo en el mundo IT, es un factor de gestión más en un proyecto.

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